Para la inmensa mayoría Al Boasberg es un desconocido, es normal, tranquilos, era un guionista pero, ¿quién era Al Boasberg? Al, conocido como ‘Gag man’ trabajó con y para los mejores cómicos de su época, escribió para Buster Keaton o los hermanos Marx, por ejemplo, además de dirigir alguna película, trabajar en radio, etc. Pero Al, era algo más que un extraordinario guionista. En la anécdota que cuento a continuación espero que quede clara, no solo la grandeza del profesional, sino también su personalidad.
Boasberg no era un guionista al uso. Mucha gente, incluso el propio Groucho Marx, pensaba que era el mejor de los humoristas. De hecho, cada vez que Groucho se reunía con un grupo de cómicos, como solía hacer en la Hillcrest Round Table, a Groucho Marx se le iluminaban los ojos contando anécdotas de Boasberg.
Chico, Boasberg y Harpo.
Boasberg tenía un don. No era bueno para construir una historia de principio a fin, estructurarla, crear personajes, motivaciones, conflictos, etc… Pero nadie podía superarle en lo referente a inventar situaciones de comedia y escribir chistes.Como casi todos los grandes talentos, Boasbers era todo un personaje. Era enorme, pesado – más de un metro ochenta y más de cien kilos – y era muy aficionado a las bañeras y los cuartos de baño, tanto que escribía el 80% de su producción en la bañera, sumergido en agua caliente hasta el cuello. Tenía un dictáfono al lado y otro cerca del inodoro. También tenía un estante lleno de libros en el compartimento de la ducha. Boasberg no podía soportar que le metieran prisas. En cuanto un productor intentaba que le entregara las páginas al día, Boasberg, a propósito, le entregaba menos. Si el productor seguía molestándole, era imposible imaginar hasta dónde podía llegar Boasberg.
En una ocasión, después de que Irving Thalberg lo hubiera estado fastidiando, a su modo de ver, durante un par de semanas para que terminara una cierta escena de Una noche en la ópera , Boasberg llamó al joven productor y le dijo: -Señor Thalberg, tengo lo que usted quería. Pero si quiere las hojas, tendrá que venir a mi oficina a buscarlas. Me voy a casa y las dejo aquí. Groucho y sus hermanos estaban tan ansiosos por ver el nuevo material como Thalberg, así que los cuatro fueron a la oficina de Boasberg para recogerlo. Pero cuando llegaron allí, no pudieron encontrar el guión en ninguna parte. Después de revisar los cajones del escritorio y los archivos, Groucho echó una mirada hacia arriba y vio un objeto sospechoso que colgaba sobre su cabeza. Boasberg había cortado las hojas del guión en tiras – cada una de ellas lo suficientemente ancha como para contener una línea de diálogo – y las había pegado en el techo de su despacho.
Nos llevó cinco horas reconstruir el guión. Pero mereció la pena, pues esa escena pegada al techo como venganza de Boasberg por la insistencia de Thalberg, se convirtió en el núcleo de una de las escenas más famosas de la historia del cine: la escena del camarote
Ese era Al Boasberg y ésta la escena.
Fuente: Mi vida con Groucho.
Comentarios recientes